Comunicar desde el corazón

¿Te gustaría saber cómo expresarte con sinceridad y claridad y al mismo tiempo ser capaz de prestar atención respetuosa y empática a los demás?


Hace algún tiempo, buscando una respuesta a esta pregunta, descubrí la propuesta de “comunicación no violenta” (CNV)  de  Marshall Rosenberg,
 un psicólogo, educador y reconocido mediador de conflictos internacionales. Rosenberg propone un método simple pero con un extraordinario poder transformador.

Se trata de aprender  a tener en cuenta, en cualquier interacción, tanto nuestras necesidades más profundas como las ajenas y saber  identificar y expresar con claridad lo que esperamos en concreto de una situación dada.

Una excelente receta para mejorar nuestras relaciones personales. También podemos utilizarla en el ámbito profesional para crear culturas de comunicación que promuevan el intercambio honesto, respetuoso y empático entre los empleados y con los grupos de interés, algo esencial para fomentar la creatividad, la innovación y el aprendizaje.

El modelo tiene cuatro componentes: observación, sentimiento, necesidades y petición.

Rosenberg

1. Observación: ¿Qué veo?. 

En primer lugar observamos lo que ocurre, los actos concretos que están afectando nuestro bienestar.

Ante cualquier situación y sobre todo si creemos que puede dar lugar o ser el origen de un conflicto, lo que hay que tratar de observarla de la forma más objetiva posible, sin hacer juicios de valor. Sin valorarla como algo bueno o malo. Cada uno tiene su propio concepto de lo que está bien y lo que está mal. Por eso hay que dejar los juicios de valor de lado y centrarse en los hechos. Se trata de describir:

“Cuando yo (veo, oigo)…”

2. Sentimiento: ¿Que siento?.

Lo siguiente es tratar de averiguar los sentimientos que nos provocan estos estos hechos.

¿Nos hacen sentir tristes, alegres, irritados, furiosos…?  Cualquier acción que hagan los demás, nos provocará una reacción sentimental, se trata de buscar e identificar qué sentimiento(s) nos está produciendo.

“…me siento…”

3. Necesidades: ¿qué necesito?.

Decidimos cuales de  nuestras necesidades, valores, deseos guardan relación con los sentimientos que hemos identificado…

Necesidades como orden, libertad, amor, cariño, respeto, reconocimiento… Cada uno de nosotros en cada momento tenemos necesidades que necesitamos satisfacer para sentirnos felices.

“…porque yo (necesito)…”

4. Petición: ¿qué pido?.

Expresamos de manera muy clara las acciones concretas para enriquecer nuestra vida….

Una vez que ya sabemos lo que realmente queremos para atender a  nuestras necesidades, es el momento de solicitar a la otra persona que haga algo por nosotros, que lleve a cabo una acción para hacernos más felices.

“… y me gustaría que tú…”

En este vídeo Rosenberg explica su propuesta de forma clara y divertida y da ejemplos de cómo transformar conversaciones conflictivas o difíciles en interacciones sinceras y empáticas.

En los próximos días compartiré  algunas claves para: 1) observar sin evaluar, 2)  identificar y expresar sentimientos, 3) identificar nuestras necesidades y  4) pedir con eficacia presentadas en el libro de Rosenberg “Comunicación no violenta. Un lenguaje de vida”.

¿Te gusta este post? Déjanos un comentario o reenvíaselo a alguien a quien le pueda servir. ¡Gracias por leernos!

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